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30.11.13

IDEAS


Una pregunta frecuente en todo aspirante  es cómo nacen  las ideas. “No se me ocurre nada”, dicen algunos. Pensar una idea no significa que debas apoyar el mentón en la mano derecha y mirar el cielorraso. Lo mas probable es que te distraigas con la primer mosca que pase cerca.
Busco una idea con un lápiz en mano en mi carnet de apuntes, dejo que el dibujo me sugiera, lo sigo. Voy ensuciando papeles con “absurdos” garabatos. Mi pensamiento está hecho de líneas, borrones, formas…no de palabras.
Puedo partir de algo que me gustó, un sombrero, un pez, una nube, algo que tal vez está muy lejos de lo que quiero expresar. “Déjalo ser” dice una vieja canción. Por principio nunca descarto nada, todo sirve.
¿Como se le ocurrió a Michelángelo esa mano que da vida?, lo ignoro, pero estoy seguro que no lo hizo con teorías sobre la creación ni conceptos abstractos.
El párrafo que a continuación transcribo, tal vez ilumine mejor esto que intento decirte, sale de una de las cartas  que el filósofo y poeta  F. Schiller  escribió a Korner:

“No parece provechoso para la obra creadora del alma el que la razón examine demasiado penetrantemente, y en  el mismo momento en que llegan ante la puerta las ideas que van acudiendo. Aisladamente considerada, puede una idea ser harto insignificante o aventurada, pero es posible que otra posterior le haga adquirir importancia, o que uniéndose a otras, tan insulsas como ella, forme un conjunto nada despreciable. La razón no podrá juzgar nada de esto si no retiene las ideas hasta poder contemplarlas unidas a las posteriormente surgidas. En los cerebros creadores sospecho que la razón ha retirado su vigilancia de las puertas  de entrada; deja que las ideas se precipiten pêle-mêle al interior y entonces es cuando examina el considerable montón que han formado. Vosotros, los señores críticos, o como queráis llamaros, os avergonzáis o asustáis del desvarío propio de todo creador original, cuya mayor o menor duración distingue al artista pensador del soñador. De aquí la esterilidad de que os quejáis. Rechazáis demasiado pronto las ideas y las seleccionáis con excesiva severidad.”

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